Emprender en España obliga a tomar una decisión fundamental: ¿iniciar la actividad como autónomo o constituir una sociedad limitada (SL)? No existe una fórmula universal. La elección depende del beneficio previsto, el riesgo económico, las necesidades de financiación, la entrada de socios y el destino que se dará a las ganancias.
El autónomo destaca por la sencillez y el menor coste administrativo. La SL permite separar, con importantes excepciones, el patrimonio de la empresa del de sus socios, ordenar proyectos compartidos y reinvertir beneficios. En esta guía comparamos ambas opciones con las reglas aplicables en 2026 y ejemplos orientativos para decidir con criterio.
¿Autónomo o SL? Mira qué te encaja
Con unos pocos datos de tu negocio te damos una orientación y una horquilla de lo que pagarías en cada caso.