Los precios de transferencia son los valores utilizados en las transacciones realizadas entre personas o entidades vinculadas. Su importancia no se limita a los grandes grupos multinacionales: también afectan a muchas pymes, sociedades con socios relevantes, administradores, empresas del mismo grupo y otras entidades vinculadas. La regla esencial es sencilla: estas operaciones deben valorarse por su valor de mercado, es decir, por el precio o condición que habrían pactado partes independientes en circunstancias comparables. En España, esta obligación se recoge principalmente en el artículo 18 de la Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades (LIS), y se desarrolla en el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades.
Elegir y documentar correctamente los precios de transferencia permite reducir riesgos fiscales, justificar gastos e ingresos y afrontar con mayor seguridad una comprobación de la Agencia Tributaria. A lo largo de esta guía explicamos cuándo se aplican, qué métodos de valoración existen, qué documentación puede exigirse y cuándo entra en juego el Modelo 232.